Bakanae

viernes, noviembre 17, 2006

Mendel y sus Pisum sativum

Era el día señalado y la hora señalada. El hechicero, la maga y el blanco se habían reunido en la gran biblioteca donde moraba la diosa. Debían acabar los trajes de gala con los que acudirían a la gran fiesta. Mientras unos conjuraban para que no lloviera y todo saliera como debía ser, otros hacían maravillas con los alfileres y la tela, para que el pequeño ibis cosiera con su maravilloso pico tanto traje. Finalmente, se vistieron, y salieron camuflados entre el burgo en busca del resto del séquito, para reunirse con personajes que les entendieran.

Bien, todos sabemos que ayer celebramos San Alberto, y todos nos vimos con esos maravillosos disfraces. Todos, salvo Ela (nos acordamos mucho de ti, de verdad). Ori, de ti depende que Ela se pueda reir de nosotros. Mientras tanto, decir de qué íbamos: imagínate 3 monjes tipo Mendel (Magus, Mawak y Orion), con su casulla marrón, con capucha súper grande y cuerda a la cintura. Y ahora, completa el grupo con 4 vainas de guisantes, con túnica y capa verdes, y 4 guisantes pegados en la parte delantera, además de gorrito rematado por su correspondiente zarcillo. Por supuesto, cada vaina llevaba guisantes de un fenotipo: verde liso (yo), verde rugoso, amarillo liso y amarillo rugoso, y cada vaina, con el genotipo y el nombre científico escrito en la espalda, en la capa.
El disfraz de grupo no tenía desperdicio, todavía no me creo cómo se nos pudo ocurrir una idea tan buena (y tan friki). Eso sí, creo que nos dejamos llevar demasiado por nuestros exagerados conocimientos, y entre eso y el estado en el que todo el mundo estaba en la Sindical, pocos cogieron de qué iba el asunto. ¡Si se veía bien clarito!
Bueno, una chica por la mañana debió pillarlo, porque nos vio, y se empezó a partir de risa ella sola, en medio de la calle. Qué maja.

Por lo demás, como otros San Albertos, aunque sin pensar que este pueda ser el último: siempre podremos colarnos un año más. Y decir que los trajes son hechos a mano: afileteando primero y trico-trico-tricotando después (quiero decir, poniendo alfileres y cosiendo a máquina, una maravilla).

Ah, Ela: creo que en esas tierras lo celebráis hoy o mañana, no? Esperamos tu post también, y fotos. Seguro que nadie ha tenido una idea tan buena (pero qué modesta soy).