Letargo
Uahhhh!!!! El ibis se estiró como lo hacen todas las aves: sacudiendo su cuerpo desde la cabeza hasta la cola, lo que hizo que pareciera más que nunca un gran pompón rojo. Parpadeó varias veces y miró a su alrededor: mucha gente, muchas cosas que hacer, pero las noticias no llegaban por sí solas a la rama principal, el buzón del jardín. Como sabio que es, sabía perfectamente que esto no se debía a ausencia de actividad en el exterior, sino a todo lo contrario: parece que todos están demasiado ocupados últimamente, y no tienen un huequillo para informar adecuadamente al resto del cónclave. Siempre se hacen cosas a escondidas, pero un poco de vida para el ibis no viene mal, sobre todo porque si no recibía pronto noticias, tendría que salir él a buscar indicios y crear él mismo las noticias, ciertas o menos ciertas.
Visto lo visto, y ya que se había despertado, puso en orden lo desordenado, dio un par de vueltas por el jardín, controló que cada cual estuviera haciendo bien sus tareas, hechó un vistazo a unos con batas blancas, y volvió a la rama, a escribir sus memorias por entregas.

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