Bakanae

jueves, julio 27, 2006

trabajando

El pequeño ibis (hoy más rojo que nunca) estaba de nuevo encerrado en esa pequeña casa de pueblo reformada como "Casa del Parc". El día anterior había estado de excursión, pero sin cansarse. Iban con un grupo de 6 personas a cuál más rara y más lenta. Comparado con el día que acompañó a los guardas a contar rebecos, nada podría ser tan duro o cansado. Casi dos semanas después, y aún quedan huellas de aquél día en los extremos de sus delicadas alas, y rasguños en sus patas.

Pues ya véis, acabo de entrar a trabajar, pero no tengo nada que hacer hasta dentro de 3/4 de hora, que se supone que me voy a ver unos límites de unas fincas que lindan con el Parque. Esta semana mi tutora está de vacaciones, y estamos haciendo más bien poco. Bueno, para que os riáis un poco: el viernes subimos (1 hora por un camino bastante empinado, pero camino al fin y al cabo) a medir una caseta, para hacer unos planos y no se qué más. El caso es que llevábamos de todo: GPS, emisora, cuaderno, boli, cámara de fotos, comida, agua... pero llegamos arriba, nos ponemos a sacar cosas... y no tenemos el metro para medir. Empezamos a hacerlo a palmos, luego con medidas de cuaderno, pero la casa estaba rodeada de ortigas, y yo en pantalón corto. Como hacía bueno, pues decidimos bajar, buscar el metro (estaba en el coche)y ¡volver a subir! Cualquiera lo habría dejado para otro día, pero nosotros somos responsables.
Por cierto, dicen los periódicos que hay una ola de calor o algo así. Os invito a venir al microclima Toirigo. Aquí la ola de calor la notamos porque dormimos sólo con 2 mantas, en vez de 3. Pero no penséis que está tan mal, es un sitio acogedor, sobre todo esta semana, que estamos rodeados de un campamento de 115 niños entre 5 y 15 años (y no nos dan de comer ni cenar).
Bueno, voy a hacer como que trabajo un poco.

Con su resplandeciente plumaje rojo, se acomodó en la rama que le habían asignado esta semana. Esperaría media hora a que vinieran a buscarle y poder salir al campo.