Hay que quedar para comer
El mago repasaba los últimos preparativos, mirando en una lista:
Pociones, unguentos, capas de recambio, mata mosquitos, hechizos destructores de los seres que lleven puesto algo rojo encima... bien esta todo murmuró.
Cuando levanto la vista y miró por la ventana un pequeño aguilucho le esperaba con paciencia, el mago se levanto y abrió la ventana. El pequeño pajaro se poso en la mesa e hizo una sencillo saludo que el mago correspondió. Una vez realizado el protocolo, el aguilucho aleteo un poco y se sento en el hombro del blanco y empezó a murmurar cosas que sólo el pudo entender. A cada cosa que le decía el mago iba asintiendo con la cabeza, hasta que llegó a la última información.....
Wenas, ya estoy por aki, que tal llevais todo, espero que bien, yo pasaré 2 días con mis progenitores asi que estaré libre apartir del domingo por la tarde por si quereis quedar o algo. Si no os veo el lunes
El mago fijó la mirada en el frente, la diosa también había vuelto del exilio, ¡ el conclave ya estaba listo para una reunión y el seguía en la abadía! Debía darse prisa por volver a su pequeña torre en la ciudad dorada, no iba a permitir que el conclave se reuniera sin estar el presente.

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