Bakanae

domingo, abril 01, 2007

Alguna vez acabará la fiesta?????

Atravesó corriendo el hall, evitó a tres elfos, se escondió de un elemental y por fin encontró lo que quería una sala desierta y tranquila. El diablillo estaba que no cabía en si de orgullo, había burlado las protecciones, no de un blanco sino de todo un conclave y ahora se situaba en una de las habitaciones privadas de uno de los seres más poderosos de ese plano y ni tan siquiera había sido detectado, el plan estaba saliendo a pedir de boca.
Como era de esperar la intensa energía positiva que manaba de la torre en ese día había escondido su presencia y le habia permitido colarse en su interior sin problemas, algo que cualquier otro día jamás habria podido hacer sin convertirse en polvo unos segundos despues de poner sus afiladas garras en el suelo de la torre. Una vez dentro de la torre debía buscar un lugar trakilo, dibujar el círculo de invocación y activarlo. Las tres primeras partes del plan habían sido fáciles, pero donde encontraría la energía necesaria para activar el circulo.... En esa sala había un monton de libros todos ellos de un gran poder, cualquiera de ellos activaría el circulo pero el diablillo dudaba mucho de que no estuvieran protegidos contra manos ajenas, tocarlos no era un buen plan. Pero entonces qué usaría.... Y de repente le vió dormido sobre el mullido sofá de la sala, no se había percatado de él pues tan centrado estaba en su tarea. El diablillo sonrió de oreja a oreja.
Cuando se quisó dar cuenta el gato verde, saltó de un brinco del sofa y se colocó sobre la mesa, una sombra veloz como un rayo le había arañado la pata y le había hecho sangrar, cuando se fijó en el causante de su herida observó como dejaba caer sobre un garabato pintado en el suelo alguna de las gotas de su sangre que le goteaban de su garra. Saltó contra el objeto de su enfado, pero el diablillo, demasiado rápido para él le esquivó sin mucho esfuerzo, cuando el gato volvía a intentarlo de nuevo observó alarmado que el suelo en el que se apoyaba empezaba a brillar con un color morado, cuando se dió cuenta en donde se apoyaba, salio corriendo de la habitación maullando con todas sus fuerzas.
Le oyó la primera vez, sus ojos oscuros se tornarón y abandonó su cuerpo extendiendo su espiritú por toda la sala, revisó trajes, adornos, criados, invitados y todo lo que contenía lo que tenía a su alcance. El gato era un incordió normalmente pero jamás se le ocurriría molestar en ese día, sino quería que su siguiente transformación sería la de una cucaracha. Cuando comprobó que los sotanos y la planta baja estaban correctamente, empezó a revisar las partes superiores, la biblioteca estaba bien, el laboratorió también, pero que cojones..... En su pequeña sala de estar había dibujado un circulo de invocación, en el que se convocaban a seres y dioses que su sola mención en voz alta podían provocar un cataclismo, en el centro del círculo una forma horrenda empezaba a tomar forma y en su parte exterior riendose de la cara de sorpresa del blanco un diablillo monstraba sus agudos dientes.
Volvió a su cuerpo al instante y se materializó en un segundo delante de la puerta de la sala de estar. Al ver el cuerpo del mago el diablillo se lanzó contra él en un intento por herirlo, pero algo con plumas lo intercepto en el vuelo y empezó a picotearlo cuando se este se estrelló en el suelo.
-Parece que no estoy sólo esta vez- se dijo para si el blanco, cuando al mirar por el rabillo del ojo observó varias formas oscuras a su espalda. Todas presentaban su aura, unas blancas, otras rojas y negras, otras divinas.
-Pero que.....-murió la frase en los labios del blanco un aura con un poder digno de un dios se acercaba a su espalda y se colocaba a la vera del blanco.
-Angelic....-susurro.