Bakanae

martes, mayo 01, 2007

Sorpresas

Todo parecía calmado tras el incidente con el gélido, aunque se temía que la roja tendría que volver a casa andando, el pobre bicho no parecía en condiciones de llevar a nadie, el ser de tierras lejanas había confesado que la rata que le había pertenecido tenia la carne de peor calidad del mundo conocido, que ningún ser era capaz de comérsela y dejar de tener retortijones en dos días, y por como sonaban las tripas del gélido, debía ser cierto. Un escalofrío recorrió la columna del hechicero, miro a su alrededor para cerciorarse de no haber sido el único que había notado el poder que se concentraba e las estancias superiores de la torre, el ibis volaba ya hacia una de las salidas de la sala, el blanco estaba de pie en medio de un corro de gente, pero su mente no estaba realmente allí, la roja parecía no haber notado nada, lo mismo que el dueño de la rata, que seguía negociando con ella el precio del gélido entre trago y trago de dulce licor. Belmawak buscó al ermengol, su mirada se cruzó con la suya al instante, el también lo había notado, inmediatamente después miro al muchacho, y de nuevo al ermengol, este asintió con cara seria. cuando tenia intención de seguir el camino del ibis se percato de que Alassea, a su lado, susurraba palabras de poder, un momento después se encontraba junto a ella delante de las puertas de una de la salas privadas del blanco, un movimiento de la mano del hechicero hizo que las puertas se abriesen de par en par, justo a tiempo para ver como el blanco se materializaba allí. el diablillo se abalanzo sobre el nada mas verlo, pero el ibis, más rápido que él lo intercepto en pleno salto, sus pequeñas patas cobraron un color amarillo intenso, lo mismo que su pico, mientras rasgaba la dura piel del diablillo como si esta fuera de manteca. El hechicero esbozó una sonrisa, nunca habría pensado que el ibis albergara una furia tan temible, de seguir así no quedaría nada aprovechable del diablillo, lastima, siempre había querido tener una mano de uno de aquellos seres como pisapapeles... Por las escaleras apareció la roja seguida del enano, que increíblemente aun se tenia en pie, lo cual era un logro pues tenia mas alcohol en su interior que muchas de las tabernas del lugar, jias, si incluso llevaba una jarra de licor en la mano!! El enano al ver el ser que tomaba cuerpo en medio del circulo tomo una vela, lleno su boca de licor, y cual domafuegos de los circos ambulantes, hizo salir una llamarada de su boca, pero claro, tanto alcohol no podía ser bueno, y en vez de dirigir la llama hacia el ser, se le desvió hacia el blanco, Alassea soltó un ruidito (nadie sabría nunca si fue de sorpresa o si fue una risita contenida). El blanco levanto un brazo para cubrirse, y momentos después tenia una fea quemadura en él (posteriormente diría que se lo había hecho el demonio...pero los allí presentes sabemos la verdad), no le dedico mucha atención, ya habría tiempo para el dolor después, ahora debía ocuparse de aquello, si no lo hacia antes su protegida...

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