Bakanae

domingo, mayo 06, 2007

Un poder descontrolado

- Qué demonios haces aqui, vuelve inmediatamente al salón...- se dirigió a su alumna con rabia en la cara, pero sus palabras fueron calladas, cuando al observar los ojos de la niña estos se presentaban blancos y carecían de pupila. Un escalofrío corrio por la espalda del mago.
Angelic no habló y empezó a andar hacia el monstruo que ya se había materializado, dejando atras a su maestro. Cuando el demonio vió acercarse a la pequeña sacerdotisa dijo algo en su lenguaje negro, que el mago interpretó como una sonora carcajada y algo sobre un pequeño entremés.
Cuando el blanco avanzó para proteger a su alumna, se choco con una barrera de cristal que antes no estaba allí. Estaba claro que la niña no quería intromisión alguna en lo que iba hacer.
El blanco grito en vano varias ordenes a Angelic e intento romper el conjuro pero todos sus intentos fueron vanos y tubo que ver con cierto temor los acontecimientos que sucedían dentro de la cúpula de cristal que había formado Angelic.
El demonio sonrió y levantando una de sus garras, lanzando una bola de fuego que choco contra Angelic, la cuál para sorpresa de todos ni tan siquiera se inmuto. El monstruo gruño cabreado e intento arremeter con una de sus garras contra la niña. Cuando la garra se acerco a la figura de Angelic esta primera empezó a arder, lo que provocó que el demonio empezara a gritar de dolor. Ese fué el momento en que Angelic empezó a actuar, primero levantó su puño derecho hacia el portal que había comenzado a cerrarse, y poco a poco fue abriendo la mano a la vez que el portal se hacía más grande. Luego con los dedos indice y corazón de su mano izquierda señaló hacia el demonio y fue moviendo el brazo hacia el portal, lo que provocó que el demonio se moviera también hacia esa dirección.
En ese momento se dio cuenta:
-Angelic, no!!!, no puedes terminar ese hechizo! Espera!-el blanco golpeaba con fuerza el cristal. Había comprendido que aunque el demonio sería devuelto a su plano, no había nada que le impidiera realizar un último malefício que destruyera la torre blanca y toda la ciudad. Asi que tomo una decisión y se arrodilló juntó sus manos y empezó a rezar. Al hacer esto un polvo blanco salió de sus manos y empezó poco a poco a cubrir la cúpula de cristal que había creado Angelic.
-Qué haces inutil, te consumira!-grito un decano de la orden blanca que se había materializado cerca del monje y avanzó hacia él para evitar que terminará el conjuro. En ese momento la monja roja levantó su brazó impidiendo que el monje blanco rompiera la concentración del maestro de Angelic. Ella como el resto de la gente que se encontraba en la parte superior de la sala había entendido que la única forma de salvar la torre y la ciudad era realizando uno de los escudos más sagrados y más antiguos de la orden blanca. El hechizo consistía en formar un escudo no sólo con el poder que le otorgaban los dioses sino con su propia energía vital, de tal forma que si algo rompía el hechizo además de destruirse la ciudad se rompería en mil pedazos la esencia del conjurador.
Mientras sucedía esto el polvo blanco había cubierto el escudo de cristal por completo. Momentos después Angelic completó el hechizo, el demonio había sido encerrado de nuevo en su mundo y se cerraba el porta tras él. Justo cuando el portal acabó de cerrarse un pequeño punto negro apareció en el lugar donde antes se había encontrado el demonio y estallo de una forma violenta consumiendo todo lo que tenía a su alcance. La explosión abarcó a Angelic y golpeó con fuerza la barrera de cristal rompiendola en mil pedazos, tan solo fue contenida por la segunda barrera.
A medida que la explosión se hacia mas fuerte el blanco rezaba con más fuerza, evitando cualquier tipo de rotura en el escudo. Instantes después la explosión empezó a remitir, cuando porfin se pudo observar lo que ocurría en el interior de la barrera, se vió que todo había sido consumido y tan solo la figura de Angelic se mantenía intacta y flotaba en mitad de lo que había sido la sala de la torre.
El blanco abrió los ojos y dejo de rezar, lo que provocó que la barrera desapareciera. Pudo ver como su querida alumna, caía desmayada hacia la base de la torre pero todavía le dió tiempo a digitalizar un hechizo de caida en forma de pluma antes de que sus ojos se llenaran de sangre procedente de una gran herida en su cabeza y cayera inconciente en el suelo de lo que quedaba de su querida torre.