Bakanae

martes, mayo 06, 2008

Una victoria que se escapa de los dedos

Su capa se movía con fuerza debido al poderoso viento que rugía a su alrededor. Su cara estaba totalmente cubierta por su blanca capucha cubriendo una gran sonrisa de prepotencia. Angelic agarrada a su pierna, con el rostro lleno de miedo, miraba hacía las oscuras nubes que habían hecho ponerse al sol prematuramente.
Cuando el muchacho avanzó hacia el vacío, el blanco gritó:
-Artículo 9.4 sobre la enseñanza de magia a humanos. Nadie podrá jamás, enseñar magia ni mostrar conocimiento arcano alguno a humanos, sin permiso expreso de la Orden del dios Ra. El incumplimiento de dicho mandato conllevará la muerte del alumno y del profesor, desterrando sus espíritus de este y de todos los planos.-continúo diciendo- Y tú orgulloso hechicero no sólo prometiste enseñar magia a un muchacho sin dote alguna para ella, sino que además le condenas a muerte al obligarle a tirarse por un barranco. Para ti no queda perdón alguno, por ello y tras ver las pruebas Nos te condenamos a la pena máxima.
Levanto su índice señalando al cielo, y varios rayos cayeron sobre dedo formando poco a poco una burbuja de energía que iba creciendo sin medida. En ese momento Angelic tembló y se puso rígida, algo nuevamente tomaba el control de su cuerpo y le hacía extender sus blancos brazos. Notó como una fuerza ni buena, ni mala, ni perteneciente a los dioses ni a demonios hacía aparecer entre sus pequeñas manos un papel antiguo, que receba en su parte superior, cláusula al Artículo 9.4.
Cuando la niña recuperó su movilidad, el mago había empezado a señalar a los condenados tiró de su manga a tiempo y le mostró el papel. El monje puso los ojos en blanco y dejó que el poder se disipará.............