Cenizas y llamas.
La Diosa tenia razon, el hechizo, o lo que quisiera que fuera aquello, estaba funcionando, pero aun asi, no podia arriesgarse a dejar entrever demasiada informacion. Aunque solo fuera el Blanco el que se mostraba abiertamente hostil con ella, no podia relajarse en exceso, la informacion siempre ha sido poder.
Cuando la luz que siguio al fin del conjuro comenzo a disiparse, mas de un par de ojos se abrieron, aun usando la mano como visera, para observar el resultado final, los magos son seres curiosos por naturaleza. El ibis se hallaba de pie, recuperado como si nunca hubiera sucedido nada, su plumaje se apreciaba incluso mas suave y limpio que de costumbre.
La Diosa asintio satisfecha, todo habia salido a la perfeccion y aunque el Hechicero volvio a mirar hacia el acantilado y el Blanco parecio relajarse en cuanto observaron que todo estaba en orden, la maga permanecio mirando, buscando los entresijos del hechizo, intentando retenerlos, intentando estudiar sus formas.
Pero poco duro el ensimismamiento generalizado, el viento habia comenzado a soplar con una furia que hizo que la maga tuviera que llevarse la mano a su capucha, calandosela aun mas que de costumbre, y manteniendola en su sitio, mientras el Ibis, completamente recuperado, se acercaba a la Diosa en busca de proteccion y el Blanco invocaba un escudo.
- Este no es lugar para estar... - Dijo el Hechicero, intentando subir su tono por encima del sonido del viento.
*OOC* Lo de siempre, si alguien no esta conforme con el uso de su personaje se cambia ipso facto. *OOC*

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