Pirineos, segunda entrega
Bien, en la última entrega, vimos que un grupo de chicos se había ido de viaje, y poco más. Recordemos que había entre ellos un grupillo de gente más lista y maja que el resto.
Al día siguiente, domingo 5 de julio, se levantaron, desayunaron (ahora ya en la mesa de 8, que habían conseguido después de una conversación-discusión absurda con la encargada de cocina y comedor la noche anterior) y se subieron al autobús sin saber dónde iban. Normal.Pues fueron a parar al embalse de Sayente, en el Valle del Río Flamisel, en la zona axial de los Pirineos. Al llegar, uno de los profesores amenazó con pedir un trabajillo al final de la semana, así que la mayoría de nuestros amigos decidieron sacar sus cuadernillos y apuntar lo que los profesores decían, incluyendo dibujos de las montañas de su alrededor. Después de la explicación, les dio tiempo para beber un poco de agua, rellenar las botellas, y hacerse unas fotillos.
Volvieron al autobús, y de allí fueron a otro sitio, en Gerri de la Sal, o cerca... mi memoria me falla... en la zona de Nogueras. Bueno, buscaron un sitio a la sombra, a ser posible, cualquier cosa menos el asfalto al sol. Hicieron lo mismo que en la parada anterior, y se acercaron a un parquecillo cercano para comer. El profesor jefe les explicó cómo hacer los bocatas con pan tomaca, y hay que decir que la organización de nuestro grupillo preferido fue mejorando con los días. Descansaron un poco, y por la tarde les esperaba lo peor: volvieron por la carretera de la mañana, pero por la vieja, que queda por fuera de las montañas, en vez de entrar en los túneles. La verdad es que hacía un poco de calor... y no hay mucho que comentar del paseíto... hacían paradas, y tomaban alguna notita de vez en cuando, si lograban enterarse de algo. La mejor parada fue a la boca del túnel del Barranco del Infierno. Descubrieron que salía un aire más que agradable de su interior.
Esto fue suficiente para volver a la residencia. A partir de entonces, sólo tenían que preocuparse de la hora de cenar. En este punto, los componentes de nuestro grupo predilecto descubrieron que podían dividirse en dos: de secano (salidos a padre, ausente entre ellos) y de regadío (salidos a madre, Toth). La historia familiar es larga y un poco sin sentido. Una vez hechos los subgrupos, el de regadío (Toth y las Marías) decidió ir a la aventura a buscar un sitio donde bañarse, en el río que pasa por el pueblo. Después de unas pocas vueltas encontraron un sitio decentillo, al menos para refrescarse un poco. El grupo de secano... supongo que no harían nada especial, ducharse, quizá (aquí es donde uno de sus componentes, que son reales, puede añadir algo).
Luego, la cena. Se ve que el calor les había afectado durante el día, y se dedicaron a jugar con los plátanos que había sobre la mesa, haciendo corazones y figuritas. Después de la cena, un paseo al parque, con otro grupo de gente decente y aceptable. Y al final, a la cama.





