Mi votación
Un débil rayo de sol daba de lleno en la cara del ibis, que se despertó y comenzó a desperezarse. Mientras intentaba abrir los ojos, se preguntaba si podría moverse, si todo había sido un sueño o si realmente él también estaba disecado, tieso sobre una rama. Parece que podía moverse, pero sus pesadillas tenían su fundamento: había visto demasiados animalillos metidos en formol, o disecados, o directamente muertos y conservados de una extraña manera para que ocuparan menos en los cajones de los estudiosos del tema. Sí, él podía moverse, y podía volar (hasta sabía cómo podía volar), así que decidió dar una vuelta sobrevolando la cascada, el amplio jardín, el solitario estanque, y la zona de la biblioteca. Todo parecía estar vacío. Únicamente encontró a una pequeña retirando cuidadosamente la nieve depositada sobre las débiles hojas y flores de un cáctus de navidad; y a un niño tirando bolas de nieve desde detrás de un árbol a otro ser que se movía demasiado rápido como para que le alcanzara.
Bueno, lo primero, saludaros de nuevo después de mi exilio de este lugar, en el que una fuerza mayor me retenía sentada delante de la mesa y con un montón de folios escritos y fotos de bichos muertos.
Segundo: llego aquí y me encuentro con que hay concurso, así que ayer me pasé media tarde releyendo el blog, a ver qué había por ahí. Me gustó el que ha votado Orion, no me acordaba. Pero no repetiré. Buscando, me acordé de uno de Orion del año pasado, en el que nos enseñabas cómo se debía coger el florete de esgrima, pero creo que lo leimos en tu blog, no en este, así que no te toca el voto, al menos con ese post. Como supongo que tampoco me puedo votar a mí misma, por algún relato que tengo por ahí de alguna excursión, votaré a Orion por su post titulado "Hay cosas...", de agosto de 2005. Realmente lo escrito no tiene nada gracioso, pero el montaje sí (no te piques, Magus, admite que es gracioso). Y antes que ese, voto por la colección "Excursión al monte", con sus 3 versiones y los apuntes al margen. Pero como tiene varios autores... me quedo con el de Orion.
Cuando estaba a punto de darse la vuelta y volver al nido, el hechicero y el mago salieron de la biblioteca. En ese momento, el ibis recordó. Era otra vez esa época del año en la que les da por leer libros extraños compulsivamente... sí, a él también le habían sometido a alguna prueba en los últimos días... y la diosa había estado muy atareada... Por si servía de algo, aprovechó ese momento para dejar parte de su sabiduría sobre los apuntes de los otros dos. Entonces se acordó de la roja, y para no ser menos con ella, fue a su encuentro.
