Bakanae

domingo, enero 09, 2011

No siempre ríe mejor.


El hechicero intentó recomponerse de la mirada horrorizada que se había encajado en su cara mientras pensaba frenéticamente en algo que decir.
- Eh... ¿Cómo estás?. - Le pareció la frase más neutra que podía pronunciar
- Bueno, he estado mejor. - Contestó la muchacha mientras terminaba de colocar los platos en la mesa. - Hacía mucho que no venías. - Su expresión era completamente indescifrable
- He estado terriblemente ocupado, yendo de un lado para otro...- Mawak le lanzó una mirada a la maga, pero esta se hallaba con una sonrisa de oreja a oreja y parecía disfrutar con el espectáculo de una manera excesiva, no iba a prestarle ninguna ayuda. Qué rayos, si ella lo había metido en ese atolladero con sus malas artes. Por suerte, recibió la ayuda de donde menos se la esperaba.
- ¡Niña, estos platos no se van a llevar solos!.- El áspero sonido de la voz del posadero le causó tal alivio que se recostó en el respaldo del asiento incluso antes de que la chica se diera la vuelta.
- Tengo que irme... Hablaremos más tarde.
- Claro.- Articuló el hechicero - Lo estoy deseando. - Continuó entre dientes cuando la muchacha se hubo marchado y con la mirada fija en la maga. Esta estaba retirando el plato de guiso a un borde de la mesa después de olerlo con cara de asco.
- Que, querías asegurarte de que la viera, ¿no?
- Bueno, si hubiera pedido sólo queso hubiéramos corrido el riesgo de que nos lo trajera su desabrido padre... Vamos, te he hecho un favor, piénsalo bien. - Contenta con su razonamiento, empezó a dar cuenta del queso
- Y también me has hecho un favor estando aquí presente, supongo.
- Mh... ¿apoyo moral?
- No entiendo como puedes ser tan portera teniendo tanto mundo, te lo ha debido pegar aquel chaval elfo que conoces.
- Ah, venga, deja que, en compensación por escuchar tus cotilleos pague yo esta lujosa cena que hemos tenido.- Dejó un par de monedas en la mesa después de mirarlas detenidamente y se incorporó. - Me voy a ir a darme un baño y a dormir, ya que no tengo suficientes posesiones conmigo para poder unirme a aquella timba de cartas y si me quedo un minuto más aquí acabaré cayendo y haciendo alguna estupidez.
- Desde luego eres un pozo de virtudes, querida amiga. - Esta vez le tocaba sonreír a Mawak.
- Gracias, tu siempre tan amable y comprensivo.


Eh... Han pasado 3 días, ¿no? XD