Bakanae

sábado, noviembre 24, 2007

La primera prueba

Tres días de camino fueron necesarios para llegar a su destino, el acantilado de Niur´Thaez, se encontraban en un saliente rocoso que daba paso a 50 metros de caída bajo los que las olas golpeaban con furia la pared de roca. Todo estaba listo, el muchacho vestía su mejor túnica, de color azul cielo, ribeteada con hilo de plata, de su cuello colgaba el águila que el Blanco le diera tiempo atrás, a su derecha, Belmawak permanecía con el rostro serio, a su izquierda con claros síntomas de nerviosismo estaba el Ermengol, que recordaba claramente la conversación que el hechicero había mantenido con el Ibis.

- Aun no es el momento
- si por vosotras fuera, nunca llegaría ese momento del que hablas.
- Espera un poco más, por favor...
- No, la decisión esta tomada, acompañanos si quieres, pero recuerda, los dioses no tienen cartas que tomar en este asunto, la magia ha de elegir.
- No seas insolente, ¡acaso no recuerdas con quien estas hablando!
...

-Ha llegado el momento, quieres ser un hechicero, si esa es tu voluntad, camina hacia el abismo y confía en la magia- la palabras fueron dichas sin emoción alguna, no había lugar para los sentimentalismos en aquel momento.
- ¿y si la magia no me acompaña?-la voz del muchacho flaqueo en las últimas palabras.
- Morirás- fue la breve respuesta del hechicero. Eran pocos los hechiceros que había en el mundo, aquella era una de las razones, no todo el mundo era capaz de enfrentarse a la primera prueba, y no todos la pasaban.

El niño respiró hondo varias veces y dio un primer paso hacia el borde del acantilado, se paró, miro al Ermengol, luego al hechicero, ambos permanecieron en silencio, debía enfrentarse solo a su prueba. Volvió a respirar hondo una ultima vez y conteniendo la respiración recorrió con paso firme el espacio que le separaba de su destino.

lunes, noviembre 19, 2007

Se avecinan cambios

Una fuerte sacudida despertó de repente al ibis y a todos los habitantes de las ramas vecinas. Enseguida descubrió qué estaba pasando, pero no podía creérselo.
-¿Se puede saber qué estás haciendo? ¿Es que se te han olvidado todos los modales que te enseñé? Ese hechicero... te consiente demasiado!
El Ermengol había conseguido trepar hasta la rama del ibis, y se había puesto a saltar y a zarandearla, hasta conseguir despertar a todo el árbol.
-Lo siento, Señor, pero tengo una noticia urgente... -intentó disculparse con una reverencia ensayada tiempo atrás, mostrando su extraña melena.
- Bien, te escucho, pero hay otras formas de despertar a alguien como yo, y más después de una fiesta. Déjame al menos beber un poco en el estanque. Mejor: vete llendo a la segunda rama izquierda del sauce llorón.

Al ibis le gustaba especialmente aquél árbol para tratar los asuntos importantes, pues las ramas colgantes daban bastante aire de intimidad, y le permitían aislarse de millones de curiosos que se dejaban caer a su alrededor.
- Ayer escuché decir a mi hechicero que le iba a hacer la prueba al niño - espetó el pequeño ser, aún nervioso
- La Prueba de los Hechiceros... vaya, Ella ya había pensado que debía hacerla, pero no imaginamos que fuera tan pronto... -El rojo mantuvo unos segundos de silencio, concentrado en sus cosas- Bueno, no te preocupes. Informaré a la Diosa en cuanto despierte, y lo tendré todo preparado por si el Hechicero decide acudir a Ella. Ya sabes que no podemos hacer nada si él no nos lo pide.
- Pero, pero... es que... parten hoy!!
- Hoy? Qué mosca le ha picado a ése? Siempre con sus decisiones de última hora... un poco de orden y organización es lo que necesita!! Bien, en ese caso, prepararé todo ya mismo. Tú deberías estar allí para cuando despierten, pero te acompañará uno de los colirrojos. Cualquier novedad importante me la harás llegar, él sabe cómo encontrarme siempre.

El Ermengol dio las gracias al ibis con una ronda de sus volteretas, y se marchó dando saltos, seguido de un pajarillo del que sólo se veía una mancha rojiza bajo la cola.

domingo, noviembre 18, 2007

El momento de seguir adelante

-¿tu nombre?, te lo daré cuando lo merezcas, cuando te lo ganes.
-¿y cuándo será eso?
-el dia en que puedas ganarme en un duelo, el dia que seas mas fuerte que yo, el dia que llegues a ser un hechicero,- las palabras salieron con dureza de la boca del hechicero, tanto, que las siguientes palabras del normalmente insolente crio fueron solo un hilillo de voz.
-ser un hechicero...¿Cuándo aprenderé?-
-aun no sabemos si la magia te acompaña, la magia no es algo innato al hombre, solo algunos son los elegidos.
-y...¿como sabré si yo lo soy?
-esta bien, quiza sea el momento, mañana partiremos.


el Ermengol, retirado en una esquina de la sala habia escuchado con atención la conversación, al escuchar las últimas palabras del hechicero dio un ligero respingo, la prueba de los hechiceros...debia informar a la Diosa de aquello.

viernes, noviembre 09, 2007

...y despertar

Algo habia captado... algo habia pasado, pero que?. Claro, habia sido el conclave. Sonrio, no lo esperaba, despues de tanto tiempo sin haber sucedido nada de interes. Cada uno habia dedicado su tiempo a diversos menesteres. la maga, en concreto, se habia dedicado a lo de siempre. Caminar... descubrir terrenos nuevos y observar las costumbres de sus razas, viajes interminables a distintos puntos de la costa, o al centro de algun pais peninsular.

Ahora estaba cansada... se habia embarcado en un par de proyectos mas relacionados con modificaciones del Eter, que sumados a la acumulacion de eventos anterior, y a una extraña enfermedad adquirida en tierras del noreste, no le dejaban mucho tiempo.

Pero siempre habia algo para contestar al conclave, modelar el Eter no era cansado ni dificil, asi que se puso a ello


La proxima reunion del Conclave se dara lugar este domingo...

y asi el mensaje comenzo con estas palabras, siendo el resto tan espartano como el comienzo. el rojo destello que habia captado su atencion al principio, desaparecio cuando la misiva fue terminada... y enviada.

Que sera lo que los mantiene tan ocupados a todos?

jueves, noviembre 08, 2007

Letargo

Uahhhh!!!! El ibis se estiró como lo hacen todas las aves: sacudiendo su cuerpo desde la cabeza hasta la cola, lo que hizo que pareciera más que nunca un gran pompón rojo. Parpadeó varias veces y miró a su alrededor: mucha gente, muchas cosas que hacer, pero las noticias no llegaban por sí solas a la rama principal, el buzón del jardín. Como sabio que es, sabía perfectamente que esto no se debía a ausencia de actividad en el exterior, sino a todo lo contrario: parece que todos están demasiado ocupados últimamente, y no tienen un huequillo para informar adecuadamente al resto del cónclave. Siempre se hacen cosas a escondidas, pero un poco de vida para el ibis no viene mal, sobre todo porque si no recibía pronto noticias, tendría que salir él a buscar indicios y crear él mismo las noticias, ciertas o menos ciertas.
Visto lo visto, y ya que se había despertado, puso en orden lo desordenado, dio un par de vueltas por el jardín, controló que cada cual estuviera haciendo bien sus tareas, hechó un vistazo a unos con batas blancas, y volvió a la rama, a escribir sus memorias por entregas.