Bakanae

lunes, junio 13, 2011

Camino

El remedio no parecía estar causando ninguna mejoría, aunque, para ser sincera, la maga era bastante menos que ducha en labores curativas, especialmente cuando ni siquiera había hecho uso de la magia para potenciar la mezcla de hierbas que había desempolvado de un rincón oscuro en su cerebro. No obstante, tampoco parecía empeorar, lo cual era un claro síntoma de que la mezcla era la adecuada, aunque el acierto se debiera al azar.

- Quizá deberíamos parar un rato, al menos hasta que consigas depurar lo que te has metido en el cuerpo...
- ¿Y eso en que va a ayudar?
- Al menos nos dará tiempo a mirar algún libro a ver si podemos darte algo más potente.
- ¿Es eso un plural mayestático?, porque no pienso ayudarte
- No puedes cargarme todo el muerto
- Dentro de poco tendrás que hacerlo si sigo igual
- Anda, calla y vamos a sentarnos allí, es un claro estupendo.
- Con unas ruinas nada sospechosas
- Las investigaremos ya que estamos aquí... cuando te mejores, claro.

Como para apostillar su decisión, la roja decidió dejarse caer sobre un sillar que yacía en el suelo, sacó un libro de alguna parte y empezó a buscar en su contenido. Balbució algo como "creo que tendremos más suerte con un hechizo directamente". Mawak no parecía tan dispuesto a sentarse sin más, pero tras una ojeada al lugar, en la que no pareció detectar ningún peligro, se recostó contra un árbol, intentando mantenerse alerta.


A ver si aparece ya la acción esa que tienes preparada... te lo he dejado a huevo, eh?.

domingo, junio 12, 2011

Seguir adelante

Caminaban en silencio, ella, distraída observando el paisaje que los rodeaba, él, sumido en sus pensamientos, sin prestar atención a nada.
La roja le miro, su rostro era deplorable, había visto personas al borde de la muerte con mejor aspecto, ¿qué le habría dicho aquella muchacha para dejarlo así?.

- Si suplicas por él, te daré algo que te haga sentir mejor.
- ¿Solo por suplicar? ¿gratis?
- ¿Quién ha dicho gratis? suplica y paga por supuesto.
- No creo que tengas remedio para el mal que me aqueja -
- Dime que es, y ya veremos que se puede hacer.
- Me comí el estofado - fue la concisa respuesta del hechicero, la roja soltó una carcajada, era un milagro que aun estuviera vivo.
- ¿No se te ocurrió nada mejor para evitar hablar con ella? Te tenia por un hombre con más arrestos.
- Hablé con ella, pero estaba nervioso, y lo único que tenia cerca era aquel maldito estofado, quizá si hubiera parado en el primer plato...
- ¿Te comiste los 2? - Ya no había nada que hacer, moriría, nadie podía comer tanto de aquel estofado y sobrevivir mucho tiempo. El hechicero asintió con la cabeza. - ¿y bien?
- ¿y bien qué?
- ¿Te casarás con ella?, no puedes dejarla sola, sabes que acabarán con ella.
- Deberías haberme dicho antes que estaba embarazada.
- Lo hice tan pronto me enteré, fue una suerte que vinieras a verme para emprender este viaje.
- De todas formas no hay nada que yo pueda hacer ya, se casó tan pronto se enteró de que estaba embaraza.
- ¿Renunciaras a tu hijo?
- Ayer me lo dejó bien claro, no es mio, es suyo, suyo y de su marido. Si me acerco a él ha jurado matarme. -La roja asintió, la muchacha había encontrado un marido que le diera su apellido a su hijo, no podía poner en peligro aquello, y sabía que Belmawak tampoco lo haría. Solo le remordía una pregunta ¿por qué no acudió al hechicero cuando supo de su embarazó? Belmawak dijo algo que no pudo entender estando enfrascada en sus propios pensamientos
- ¿EH?
- No, nada, qué si realmente es necesario que te suplique.

Y en el próximo episodio...acción de verdad, o al menos su introducción!!