-Mmmmm,- el blanco miro su reloj y lo puso en hora- sí ya ha pasado el tiempo determinado. Angeliccccc!!!!!!- Gritó
Al instante una niña con un atuendo blanco bajo corriendo la escalera, bajaba los escalones de dos en dos, pués hacer esperar a un blanco no era algo que se disculpara con una sonrisa.
La niña llegó ante el blanco y tras una sencilla reverencia dijo:
-Me llamaba Rector.
-Ya llevas unos cuantos meses con migo, tus poderes han aumentado considerablemente y tu conocimiento de las tradiciones es aceptable. Así que he considerado, monstrarte ante la comunidad mágica como mi aprendiz durante la celebración del solsticio de invierno, qué como bien sabes se celebrará este año aquí, en la torre blanca de la ciudad.
-¿De verdad? Me va a presentar- dijo la niña sonriendo- qué bueno es usted. Y sin mediar palabra fue hacia su maestro y le abrazó por la cintura.
Esto piyó de improvistó al blanco. Bajo su capucha despuntó una pequeña sonrisa, que rapidamente hizo desaparcer (debía guardar la compostura)
- Sabes hija mía lo que estoy haciendo, al hacer esto? Te estoy presentando ante mentes deprabadas que no duraran ni un momento en matarte, si consideran que eres un problema.
Pero esto no pareció afectar a la niña que bailaba sólo con la idea de poder asistir a una fiesta de ese calibre. Viendo el mago qué no era capaz de meter el miedo en su cuerpo le grito:
-Angelic, la compostura. Ahora vete al mercado y compra un poco de pan para la cena.
Vale sí, el prologo es excesivamente largo (esperad a ver el resto jeje), pero es que estoy en casa pasando apuntes de Genética y me va a dar un mal si no hago otra cosa.
A lo qué iba, teniendo en cuenta la cercanía de las fiestas de Navidad, se me ha ocurrido qué sería buena idea preparar y reservar la cena de Navidad ya que si no, es probable que nos quedemos sin sito. Además me gustaría pregunta a Ela, si va poder escaparse de esos países antes de que regresemos cada uno a nuestros retiros invernales, (Dios! Cómo pasa el tiempo) y podamos verla, y contar a lo mejor con su presencia en tan gran evento.
Otra cosilla, sería prudente ir a coger hora a mimosa para lo de las orlas, pues las fechas empiezan a escasear. Yo lo digo, luego no me digais que no lo dije. (Siempre he querido decir esto jeje)
Angelic, iba en una nube, ¡Ir a una fiesta mágica! Su maestro aunque gruñón, era buena persona. Ella sabía que pocos eran los aprendices que eran presentados en tan poco tiempo y además durante una fiesta tan importante.
Compró el pan, dando el dinero y una pequeña propina al viejo tendero, qué siempre la había tratado con respeto, cómo si ya se tratase de una maga con todos los derechos (pertenecer a la orden blanca conllevaba muchas responsabilidades, pero también un respeto del que hasta los más novatos disfrutaban). Salió de la tienda y se encaminó hacia la torre, al pasar ante una calleja algo llamó su atención.
Un niño, que vestía una capa propia de un hechicero, de su misma edad leia y memorizaba un libro, llevada por su curiosidad, se fijó en el libro y observó, que realmente era un tratado de caracter mágico.
-Oh! Un aprendiz, como yo - pensó- a lo mejor es alumno de alguno de los amigos de mi maestro. Tal vez debería conocerle y así empezar a familiarizarme con la comunidad.
Cuando se disponía a alzar la voz y llamar así la atención una fría mano, la arrastró fuera de la vista del muchacho.
-Qué se supone que pensabas hacer- el blanco le miraba con una cara de muy pocos amigos.
-Yooo, bueno el estudia, es como y__
-No! No es como tú, él pertenece a una orden poco aceptable y sabes muy bien qué tienes prohibida cualquier acercamiento a ese tipo de gente. Vete a la torre inmediatamente y mañana hablaremos sobre tu castigo.
La niña corrió hacia la torre presa del pánico, nunca había visto a su maestro así.
El blanco miró como Angelic se alejaba corriendo, luego dedicó una mirada desdeñosa al muchacho y desapareció en un haz de luz.